No puedes soltar una relación tóxica
Vives faltas de respeto, humillaciones o malos tratos. Sabes que esa relación te hace daño pero siempre acabas volviendo.
Vives en estado de alerta constante
Vives con ansiedad, sobrepensamiento o desconfianza. Estás pendiente de que pueda suceder algo y eso te mantiene en control.
Has intentado solucionarlo
Has probado terapia, libros o contenido en redes. A pesar de entender lo que te pasa no consigues cambiar tu situación.
Siempre repites lo mismo
Cambian las personas, pero los conflictos son los mismos: relaciones destructivas, problemas económicos o emocionales.